En la mitología romana, Marte, en latín Mārs, era el dios de la guerra, hijo de Júpiter en forma de flor y de Juno. Se le representaba como a un guerrero con armadura y con un yelmo marte.jpgencrestado. El lobo y el pájaro carpintero eran sus símbolos. Tuvo dos hijos con Venus: Fuga y Timor(respectivamente Deimos y Fobos para los griegos).
El dios Marte proviene del Ares griego de Tracia, donde su culto no estaba muy difundido, y no tenía repercusiones morales o sociales. Ya existía, en cambio, esta deidad en Atenas, donde tenía un templo en el Areópago (en griego, ‘colina de Ares’).
Antes de la guerra se le ofrecían sacrificios, y aparecía en las batallas acompañado por la diosa guerrera Belona (cuyo nombre deriva del arcaico itálico Duellona), una divinidad originalmente sabina, de nombre Nerio, que por otra vía fue más tarde identificada con Minerva. Llevaba un casco, un escudo, una lanza y una antorcha, por lo que también se identificó erróneamente con la diosa Enio, divinidad griega de la guerra, hija de la hermana gemela de Ares, Eris diosa de la discordia.
Marte dio nombre al cuarto planeta del sistema solar: Marte, al segundo (o tercero según algunas religiones, calendarios o regiones como en EE.UU.) día de la semana: Martes y al tercer mes del año: Marzo.
El Marte romano original era el dios de la fertilidad, la vegetación y el ganado, aunque para otros era el dios de la guerra, al igual que en Grecia; asimilación que perdura por su identificación con Ares.